“Yo no quiero ser el enemigo”

Éstas palabras fueron pronumujeresnciadas por Hagar Roublev. Ella inició el movimiento Mujeres de Negro, en Israel. Ella se negó a ser el enemigo de palestinos. Ésta es una de las 70 semblanzas que llenan el libro `1325 Mujeres Tejiendo la Paz´. 25 autoras y 40 diseñadores gráficos dan voz y color a estas historias.

¿Por qué 1325? En el año 2000, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas aprueba la Resolución número 1325. Las mujeres entran a formar parte de las negociaciones de paz; se ve más allá de la visión de la mujer como víctima.

El programa radiofónico “Hablemos de Derechos Humanos” de esta semana, llevó por título “La Era de las Mujeres”. Hablamos con Laura Alonso, de CEIPAZ, y socia fundadora de la `Liga Internacional de Mujeres por la Paz y la Libertad´. Ella, como coautora del libro descrito anteriormente, nos comentó todos los entresijos de éste. Nos desveló que, gracias a la labor de Periodismo Humano, tanto en su implicación como en su difusión, `1325 Mujeres Tejiendo la Paz´ cuenta con su propio hueco en la red, en el espacio virtual de este medio de comunicación para el desarrollo. “No podemos hablar de paz, de justicia, de democracia… si excluimos a la mitad de la población” –afirmó Laura. Desde FIBGAR, nos sentimos acordes con estas palabras, e invitamos a conocer estas historias movilizadores e impulsoras de cambio, porque creemos que, en el cambio está la evolución.

Asimismo, hablamos con Yolanda Besteiro, presidenta de la Federación de Mujeres Progresistas, que aportó grandes dosis de realismo al programa. En un mundo donde el “etiquetar” está a la orden del día, Yolanda nos aclaró las definiciones de feminismo y machismo. El sentido peyorativo que se le ha otorgado a la palabra feminismo, no ayuda mucho a dicha doctrina social favorable a la mujer, y que sólo pretende exigir para las mujeres los mismos derechos que para los hombres –así lo define la Real Academia Española-. Al contrario de la definición de machismo, actitud de prepotencia de los varones respecto de las mujeres, el feminismo no tiene ninguna connotación negativa. ¿Por qué quieren concedérsela? Aún en la actualidad, permanece latente ese atisbo, -o mejor llamarlo brecha-, de iniquidad, de desigualdad.

Por su parte, Yolanda puso sobre la mesa algunos ejemplos. La violencia de género, sigue siendo uno de los temas más complejos, “un tema con múltiples aristas en el que se debe impulsar un cambio social y cultural”, añadió. También, nos habló de un enfoque intercultural. El concepto de “doble discriminación”, se ve reflejado en mujeres inmigrantes, discriminadas respecto a su cultura y su género.

Desde el año 2011, se celebra en España el Día de la Igualdad Salarial. De esta forma, se pone de manifiesto que las mujeres siguen cobrando menos en el ámbito laboral, por trabajar las mismas horas y en los mismos puestos que otros trabajadores del sexo contrario.

Campañas sensibilizadoras se llevan a cabo para concienciar a jóvenes de la capacidad de la mujer. La complicidad de los hombres es necesaria, para no empequeñecer la figura de ésta.

Desde aquí, nos unimos a ese activismo en defensaq de los derechos y libertades, y denunciamos esas “convenciones sociales” que, a veces, los vulneran. Esas normas que, como responden a costumbres, ya creemos que son lícitas.

Imagen: Victoria Catón Alonso

 

 

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Medio Ambiente. ¿Es la crisis una buena excusa?

En la última encuesta realiGotazada por el Centro de Investigaciones Sociológicas, se reflejó la preocupación por el Medio Ambiente de los españoles. La cifra es casi nula e inquietante. La quiebra económica del país y la vorágine que ahora vivimos, dejan a un lado la importancia de la sostenibilidad del planeta. ¿Es la crisis una buena excusa para no hablar de Medio Ambiente? Hemos de tener en cuenta que respetar los Derechos Humanos, empieza por respetar los de la naturaleza.

Éstos y otros asuntos son los que tratamos el pasado miércoles en nuestro programa semanal de radio: “Hablemos de Derechos Humanos”, que realiza la Fundación Internacional Baltasar Garzón, en colaboración con la Universidad de Jaén.

Hablamos con Laura Pérez Picarzo, directora de comunicación de la organización independiente Greenpeace.  Ella nos comentaba que situaciones como el cambio climático, la deforestación o el bosque primario perdido, son algunas de las consecuencias del impacto del hombre en la naturaleza. Sin embargo, podemos hacer que no se expanda, y frenar esas consecuencias devastadoras. Las prácticas sostenibles o el que no pasen por encima de nosotros decisiones de gobiernos, que no tienen en cuenta políticas medioambientales, son algunas de las soluciones que Laura nos planteó. Lo políticamente correcto no es precisamente lo que caracteriza a la organización. La lucha diaria contra los “magnates” se convierte en un “eterno David contra Goliat”, como lo denominaba Laura.

Alba García, periodista de EFE Verde, también puso voz en este programa de “Solidaridad con el Medio Ambiente”. Ella apuesta por conceder importancia al tema en cuestión en los medios; sólo así podremos trasladar la sensibilidad por nuestro entorno, haciendo de la comunicación un vehículo de educación. Además, nos aportó datos interesantes sobre pobreza energética y agotamiento de recursos.

Desde Fibgar, secundamos estas palabras, y creemos también en esa comunicación para el desarrollo. En ese poder para hacer justicia. Todos los daños se revierten en efectos negativos para nosotros.

¿Crees que la crisis no está también ligada a nuestro entorno? ¿Y cuando se agoten los recursos? ¿Y si los conflictos surgen por la lucha por conseguirlos? El no aguantar la incertidumbre, el pensar a corto plazo; son rasgos que caracterizan al ser humano.

Creemos que es importante hacerse la pregunta: ¿cuál es el legado que queremos dejar?

Imagen: Gerson Guzmán en Flickr

Mutilación Genital Femenina. Derechos Humanos versus tradición

Hoy se celebra el Día Internacional Contra la Mutilación Genital Femenina (MGF) una práctica que afecta a unos 140 millones de niñas y mujeres, sobre todo en África, Asia y Oriente Medio.

Se trata de un terrible ejemplo del conflicto en el que entran las tradiciones culturales y los Derechos Humanos. Las causas por las que se practica la MGF son una mezcla de factores culturales, religiosos y sociales, que se perpetúan en el entorno familiar y comunitario.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la MGF comprende todos los procedimientos consistentes en la resección parcial o total de los genitales externos femeninos, así como otras lesiones de los órganos genitales femeninos por motivos no médicos.

Se distinguen cuatro tipos

  • Clitoridectomía: resección parcial o total del clítoris (órgano pequeño, sensible y eréctil de los genitales femeninos) y, en casos muy infrecuentes, solo del prepucio (pliegue de piel que rodea el clítoris).
  • Excisión: resección parcial o total del clítoris y los labios menores, con o sin excisión de los labios mayores.
  • Infibulación: estrechamiento de la abertura vaginal para crear un sello mediante el corte y la recolocación de los labios menores o mayores, con o sin resección del clítoris.
  • Otros: todos los demás procedimientos lesivos de los genitales externos con fines no médicos, tales como la perforación, incisión, raspado o cauterización de la zona genital.

Existe una larga lista de argumentos para mantener esta práctica que se centran básicamente en cuestiones culturales, sociales y religiosas, estas últimas totalmente infundadas pero muy arraigadas. No existe una referencia explícita en textos religiosos a esta práctica pero es fomentada por una parte los líderes religiosos.

La convención social convierte a la MGF en una manera de integrase en la comunidad, se considera parte de la crianza de las niñas y de un comportamiento sexual adecuado de las mujeres, según las creencias religiosas de la comunidad.

Otorgar a la MGF la categoría de tradición cultural contribuye a su mantenimiento e incluso por parte de personal sanitario que practica esta intervención (un 18% del total), argumentando garantías sanitarias en un procedimiento que es, según el criterio de los organismos internacionales (OMS, ONU, Unicef, etc.): una violación de los derechos humanos de las mujeres y niñas. Refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Es practicada casi siempre en menores y constituye una violación de los derechos del niño. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte. Por esa razón, la OMS solicita al personal sanitario que no practique esta intervención.

Desde distintos organismos internacionales y ONG se desarrollan programas para la erradicación de esta práctica.

La ONU aprobó por unanimidad el 20 de diciembre de 2012 una resolución contra la MGF. Unicef incluye la MGF como una de sus líneas de acción en la defensa de los derechos de las niñas. Las ONG Medicus Mundi que colabora con la iniciativa Lucha contra la mutilación genetal femenina, la Fundación Wassu UAB fundada por la profesora Adriana Kaplan y que cuenta con el apoyo de la Universidad Autónoma de Barcelona y la Fundación Kirira desarrollan programas específicos sobre el terrono.

Todas estas iniciativas buscan que las propias comunidades que practiquen la MGF abandonen esta práctica por medio de la información y la desaparición de creencias erróneas. Por eso es tan esperanzadora la iniciativa de Senegal que quiere erradicar la MGF para 2015.