Pena de muerte: “una página más en los libros de historia”

La semana pasada, en “Hablemos de Derechos Humanos”, el programa radiofónico de la Fundación, hablamos de la pena de muerte. Para ello, contamos con la presencia de Carlos de las Heras, de Amnistía Internacional.

“Esto es como el agua en la piedra. Al principio, ni se nota. Con los años, erosiona” -afirmó Carlos. Relacionaba este proceso natural con la pena capital a lo largo del tiempo. En 1976, sólo 6 países eran abolicionistas. Ahora, la cosa ha cambiado. Aún así, sigue existiendo esta práctica aberrante. Encabezando esta lista, se encuentran 5 países irreductibles, como son: China, Irán, Irak, Arabia Saudí y Estados Unidos -donde se concentran casi todas las ejecuciones mundiales. Las cifras son alarmantes, aunque el caso de China es el más flagrante. Existe un telón de secretismo conforme al tema, considerando “secreto de Estado” las cifras de ejecuciones. De hecho, el que las revela, puede ser condenado penalmente.

Aproximadamente, 20 mil personas condenadas esperan a ser ejecutadas en el mundo. “Detrás de esas cifras, hay personas”, señalaba nuestro invitado.

Respecto a los motivos de la condena, distan dependiendo de la zona geográfica. En algunos casos, la muerte es el “castigo” por robar a mano armada, traficar con drogas, e incluso por la venta de productos arqueológicos. Las leyes internacionales no prohíben esta práctica; sí lo hacen con respecto a los menores de edad, aunque en determinados países sea de incumplimiento.

Por su parte, Carlos de las Heras nos comentaba que la tarea de Amnistía Internacional al respecto, se enfoca en ámbitos como: relaciones institucionales, contactando con los gobiernos para que intercedan; aportar y transmitir información a los medios de comunicación, para que den voz a los hechos.

Por último, hablamos con Carlos sobre el eterno “debate moral”. ¿Por qué en algunos países se cree que la pena de muerte es una medida de castigo disuasoria? Él nos dijo que existen estudios que avalan que esto no es así. No existe ninguna prueba convincente que lo demuestre. Asimismo, factores como la discriminación y la pobreza se unen: el número de condenas aumenta entre las personas más desfavorecidas. Existen además otras injusticias que se suman a esta cruel e inhumana pena, como irregularidades judiciales o la irreversibilidad -que condena de por vida a personas inocentes. Por ejemplo, en Estados Unidos, se demostró la inocencia de más de 130 personas, que fueron finalmente exoneradas.

Los métodos son indiferentes. Los estudios económicos, que aseguran que la pena capital “sale cara”, no son nuestro punto de mira. Por encima de todo está la vida de las personas. Independientemente del tipo de delito, o del individuo que lo comete, desde aquí pronunciamos un claro “NO” a la pena de muerte. Apoyamos la lucha diaria que realizan organizaciones como Amnistía Internacional para su abolición, y también estamos en contra de la pena capital, sin excepción.

Como bien dijo nuestro invitado, ojalá cada vez estemos más cerca de que “la pena de muerte sólo sea una página más en los libros de historia”.

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