La Cañada Real Galiana, una cuestión de Derechos Humanos

Hasta el pasado 6 de febrero, fecha en que la Comunidad de Madrid ordenó paralizar los derribos, miles de familias de La Cañada Real madrileña compartían un mismo sentimiento: el miedo.

“Hay gente que por norma sólo duerme dos horas por los derribos. Los niños se preguntan si se van a llevar presos a sus padres, se quedan en casa, la incertidumbre crea terror” (Amnistía Internacional, 2011). Desalojos forzosos, derribos de viviendas marcados por manifiestas irregularidades administrativas, criminalización y exclusión social, los vecinos y vecinas de la Cañada Real Galiana (Madrid) sufren, además de todo tipo de vejaciones y abusos por parte de las fuerzas del orden y autoridades políticas, una constante y sistemática violación de sus derechos fundamentales mientras la opinión pública mira hacia otro lado.

La Cañada Real a su paso por la Comunidad de Madrid, y muy al contrario de la imagen proyectada desde los medios de comunicación, no es un espacio concentrado de venta y consumo de drogas. Abarca 14,2 kilómetros atravesando los distritos de Vallecas y Vicálvaro y los municipios de Coslada y Rivas. No toda ella es exclusión social, encontraremos chaléts, servicios de alumbrado público, recogida de basuras y calles perfectamente pavimentadas; pero sí es cierto que al adentrarnos, en sus últimos kilómetros, hallaremos familias a las que las crisis no les ha golpeado porque jamás han salido de ella. Familias cuyo delito es haber nacido en otro país, pertenecer a una étnica diferente o no contar con recursos ecónomicos. Durante años su sentencia fue clara: discriminación, exclusión social e inseguridad dentro de sus domicilios.

La aprobación el pasado mes de febrero de la paralización total de los derribos y desalojos en la Cañada Real por parte del Ayuntamiento de Madrid, ha supuesto para los vecinos y vecinas de la Cañada una auténtica bocanada de vida, un instante de reconocimiento social que les empuja a tomar aire y seguir luchando.

Nada ni nadie les ha regalado nada. El que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos instase al ayuntamiento madrileño a suspender el desalojo de una familia en Cañada provocando que este mismo ayuntamiento anunciara posteriormente la suspensión temporal de todos los derribos, es fruto del trabajo conjunto que vecinos, asociaciones y entidades presentes en Cañada Real han llevado a cabo durante años, elaborando propuestas de carácter social que sirvieran de alternativa y solución a las más de 20 mil personas residentes en la zona.  

Durante años el miedo les paralizó, el mismo miedo que silencia y esconde, pero hoy y gracias a la movilización social y al apoyo ciudadano, han llevado a cabo iniciativas que han logrado la paralización de desalojos forzosos y derribos, así como la aprobación del Acuerdo Marco de contenido social previsto por la “Ley Cañada”.

Pese a ello, a día de hoy permanece la incertidumbre bajo las cuatro paredes de quienes aún conservan su vivienda, pues continúan decretándose y notificándose “órdenes de derribo” -obligando a una población especialmente castigada por la pobreza a afrontar gastos judiciales que no pueden soportar-, y aquellas personas que se quedaron en la calle, no sólo han perdido todo el dinero invertido en la construcción de su vivienda, además deben afrontar el pago de decenas de miles de euros por los costos del derribo.

El lecho de indefensión sobre el que amanece diariamente la población de la Cañada permanece impertérrito. Apoyemos su lucha, denunciemos esta vulneración de Derechos Humanos en el Estado Español, protejamos a las personas, nuestra máxima prioridad.

La Cañada: Otra mirada from Aldea Social on Vimeo.

Compra azúcar sin amargarle la vida a nadie

¿Te has parado a pensar qué hay detrás de los productos que tomas? ¿Cómo es posible que el café viaje miles de kilómetros y aún así resulte económico? ¿Sabes qué parte de lo que pagas va para los productores? Responder a todas estas preguntas y otras más es el objeto de muchas asociaciones de Comercio Justo que celebran su día de visibilización este 11 de mayo.

La Coordinadora Estatal de Comercio Justo centra su campaña de este año en la industria azucarera. Un sector que refleja como nadie la explotación laboral, el desprecio por los Derechos Humanos y por el medio ambiente, en cuya dignificación está trabajando FIBGAR. Se trata de un producto, que a diferencia del café o el chocolate,rara vez los ciudadanos de Occidente se plantean su procedencia, pese a consumirlo cada día.  Y para probar que el azúcar Fair Trade sabe más rico que ninguno, la Coordinadora te propone un libro de recetas 100% justo y solidario.

001Comic CjPero el Comercio Justo no es algo que afecte sólo a productores de países en vías de desarrollo. Los agricultores y ganaderos de Europa también sufren la explotación de intermediarios y grandes superficies que pueden vender por debajo de su coste de producción y conseguir mejores precios por su tamaño. Además, de empeorar su calidad, su sabor, contaminar con los largos recorridos que hacen y hacer quebrar los pequeños comercios de barrio. Esta es la situación que ofrece ‘¿Qué es el Comercio Justo?’, cómic de Iago Araujo Molina y que está disponible en descarga libre en seis idiomas aquí.

El poder de la palabra en ‘La lista’

Juan Bosco es músico, cantautor, poeta y escritor. Después de la novela juvenil ‘El tercer latido’, firma ‘La lista‘ una novela ambientada en los años 40 en la comunidad canaria de La Orotava. Aunque ya lleva un tiempo circulando por el archipiélago, acaba de dar un salto a la península y ha sido presentada por una de las mente mas lúcidas del panorama intelectual en España.

315446_171775712982678_1808193061_nFederico Mayor Zaragoza, ex director de la Unesco y presidente de la Fundación Cultura de Paz, estuvo como padrino del autor en la presentación del libro en Madrid, evento apoyado por la Fundación Internacional Baltasar Garzón. Allí, Mayor Zaragoza resaltó la capacidad creativa de Bosco frente al único interés que parece tener el mundo hoy día: la productividad. “Tenemos que pasar a la acción, a la militancia; a romper con inercia y con el ‘esto fue así siempre'”. Un cambio en el mundo muy ligada a los personajes de ‘La Lista’, el fraile Lucas y la hija de terratenientes Rosa. Ellos se verán en la tesitura de renunciar a su acomodada vida para defender la vida de personas -cuyos nombres aparecen en una macabra lista de ejecución-, frente a lo que la sociedad suele hacer, mirar para otro lado. 

Parte de la historia se ambienta en la presencia de Franco en la Orotava, recorre los lugares que visitó el dictador y el intento de asesinato que se produjo. Un plan que actualmente prácticamente nadie conoce, pero que pudo cambiar el rumbo de todos los españoles. De ahí que Bosco haga hincapié en la importancia de conocer nuestro pasado y la defensa de la Memoria Histórica. “Que nadie se engañe: si no conocemos en profundidad el pasado sólo conseguiremos ofrecer soluciones superficiales”, incide Mayor Zaragoza, que recuerda que incluso el propio Mandela para conseguir un país unido no dudó en recurrir a la memoria para lograrlo. 

Juan Bosco.jpg Una memoria y unos recuerdos, los del autor, que son fundamentales para reconstruir cada rincón del paisaje novelístico. La Orotava es su lugar de nacimiento, lo que le permite mezclar la realidad del lugar, con la visita histórica del militar golpista, así como jugar con la ficción de los protagonistas inventados. También aprovecha su obra para dar a conocer un poco más la cultura de la zona, incluyendo detalles del propio lenguaje de los isleños. “Una lengua que sirve para unir a los seres humanos, para crear cosas conjuntas”, comenta Bosco, que actualmente recorre institutos presentando una historia muchas veces ajena a los jóvenes. El lenguaje, que como demuestra el propio autor, puede llegar a cambiar el mundo.