Recortar en desarrollo

obejtivosEl informe anual de la ONU sobre el estado de los 8 Objetivos para el Desarrollo del Milenio señala que la crisis económica ha provocado una reducción drástica de los fondos de asistencia a los países más pobres. Cuando faltan 1.000 días para la fecha limite para el cumplimiento de estos objetivos la situación es esta, gran parte de los objetivos no se cumplirán si no se hace un esfuerzo en esta última fase.

No cumplir los objetivos del milenio tiene un coste altísimo en vidas humanas. En la medida en que la crisis dificulte que se cumplan estos objetivos es responsable de la pérdida de vidas humanas, y en ese caso los crímenes financieros que desencadenaron la crisis podrían ser considerados crímenes contra la humanidad.

El informe señala en 2012 la inversión de los países desarrollados fue de 125.600 millones de dólares (97.305 millones de euros), un 4% menos que en 2011, año en el que la inversión ya se había reducido un 2% sobre 2010.

Esta reducción de aportaciones se justifica en parte por los problemas de la zona euro que han obligado a medidas de austeridad que han afectado a los programas de cooperación para el desarrollo. En concreto en España, esta medidas han incidido en los proyectos de La campaña del milenio en España o el Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) que este año 2013 ha visto recortado su presupuesto un 30% con respecto al ejercicio anterior hasta los 266,45 millones de euros. Según un informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) el presupuesto español destinado a la ayuda al desarrollo ha descendido casi un 50% en los últimos dos años.

La ayuda al desarrollo y el cumplimiento de los objetivos del milenio no deberían estar supeditados a la crisis económica, mantener los presupuestos para los programas de desarrollo debería ser indiscutible. Las oportunidades y vidas perdidas por los recortes no se recuperan, ¿Reducir la deuda pública de un país debe tener un coste en vidas humanas?

Unas becas que hacen posible otro futuro

“Yo intenté el ingreso en ocho universidades públicas, pero no logré entrar a ninguna por la nota y por los cupos para indígenas”, explica Ronald Toboches, de 20 años. “A mí me pasó que cuando llegué al instituto me bajaron de curso porque en las escuelas de los resguardos indígenas el nivel escolar es más bajo y yo no hablaba bien el español, sólo hablaba nasa yuwe”, completa el relato Yerson Penagos, procedente de Jambaló, donde el porcentaje de población indígena es de un 80% y se cuida mucho la cultura nasa. Al igual que ellos dos, los jóvenes indígenas que deciden estudiar formación superior se encuentran con los mismos obstáculos: nivel académico, recursos económicos y problemas de integración.

Pueblos-indígenas-300x175Por un lado, tiene que convencer a su comunidad que lo mejor para ellos y para su pueblo es estudiar medicina, derecho o cualquier otra carrera. Deben pertenecer a consejos inclusivos, que apuesten por una educación mixta: conocimientos occidentales para resaltar los propios y aumentar su sabiduría ancestral. Luego llega la decisión personal. Los indígenas del pueblo nasa -uno de los más numerosos en el departamento colombiano de Cali- consideran que a los 12 años se es mayor de edad, por lo que la muchacha o muchacho deben decidir si quieren estudiar o dedicarse a la comunidad. Esto pasa por valorar las capacidades de cada uno y las oportunidades que tiene. De ahí que, como pasó con Ronald, Yerson y otros cuatro estudiantes, fue vital encontrar la forma de realizar sus sueños.

“Gracias al resguardo indígena –comenta Ronald-  nos enteramos que la Universidad Javeriana de Cali ofrecía unas becas que cubrían el 100% de la matrícula”. “Pero esto no era suficiente, ya que mi comunidad no podía asumir el coste de alojarme en la ciudad, comer, transportarme, libros, etc” añade David Santiago, que pese a tener unas notas inmejorables se topó con un gran obstáculo por llegar a ser médico. “Siempre quise cuidar de las personas. Fui profesor, cultivo plantas desde pequeño y aprendo de mi abuela que es partera”. Por eso, el Centro de Estudios Interculturales y el Comité de la Universidad Inclusiva decidieron eliminar ese obstáculo para los estudiantes que lo necesitaran.

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¿Educar para producir?

Hace poco hablábamos con Rafael Feito en nuestra ventana radiofónica -nuestro programa semanal “Hablemos de Derechos Humanos”-. Rafael es sociólogo y profesor de la UCM, especializado en educación. Con él profundizamos y seguimos analizando el aumento de tasas, la nueva ley LOMCE de eduación, los recortes en educación pública y la desaparición de becas… y, sobre todo, Feito hizo hincapié en el punto de vista social.

Ana ReyEs necesario construir un sistema educativo en permanente diálogo, en contacto con el entorno y que integre a toda la población -afirmaba nuestro invitado. Esto no ha ocurrido en muchos aspectos de la educación. Por ejemplo, en cuanto al debate de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa “no ha habido debate en el seno de la comunidad”. El cambio de aspectos sustanciales debe ser negociado y puesto en común. A esto se le suma el vaivén característico de estas negociaciones, ya que la oposición anunció la derogación de la ley si llegase al Gobierno; ambos sin pararse a pensar las consecuencias para la ciudadanía, y que “no se puede gobernar contra la evidencia empírica”.

En una época donde el 80% de los jóvenes universitarios y más de 82 mil trabajadores de entre 25 y 35 años se han planteado emigrar para buscar mejores oportunidades -ya que sus derechos están siendo brutalmente vulnerados-, nos hace ver que las soluciones planteadas condenan a los ciudadanos. Aún así, seguimos viendo camisetas verdes por la calle, que aportan un atisbo de esperanza y, sobre todo, ganas de lucha. Lucha como la que emprendieron los 377 alumnos de Castilla La-Mancha en su festival de música para activar la conciencia. Hablamos del `EduPública Festival´, una iniciativa que consistía en recaudar dinero para estos jóvenes que no han podido pagar la matrícula de la Universidad, debiendo 150 mil euros a las arcas públicas. Encabezados por el profesor de la UCLM, Fernando Trillo, no han conseguido reunir esa cifra, pero su esfuerzo sirvió como elemento de presión a los que manejan todo este entramado.

En cuanto a educación se refiere, la política de austeridad, la segregación temprana y otros tantos factores tienen múltiples efectos negativos -véase la falta de diversidad, división por clases, y la tendencia a la exclusión y la no inclusión-.

Por tanto, “es necesaria una educación pública de élite”, comentaba Rafael, refiriéndose a una educación de calidad para todos. Una educación que genere un espíritu crítico que convierta a los ciudadanos en participativos. Una educación que no domestique, sino que evolucione desde el punto de vista humano. Una educación que no tenga como fin la mera producción. ¿Es posible?

*Imagen | Ana Rey en Flickr (CC)

Una juventud muy preparada con pocas expectativas de futuro

Esinfuturosta semana celebramos la jornada “Los movimientos civiles: cambios sociales desde el fondo del problema”, que se integraba dentro del University Honors Program “Reflexiones sociales y artísticas sobre el desempleo de jóvenes en la Eurozona: Una comparativa de España y Alemania”, de la Universidad de Seattle. Durante una mañana, se trató de dibujar la realidad de la juventud española que se resumió en una frase “una juventud muy preparada pero con pocas expectativas de futuro”.

Se analizó la participación de los jóvenes y la utilización de las redes sociales en los movimientos sociales como el #15M, de la mano de Stéphane M. Grueso; la participación en proyectos como Agora Sol Radio, a través de la experiencia de Sofía de Roa; los temas que motivan a los jóvenes voluntarios españoles, gracias a los datos de Paola Villa de hazloposible.org y las consecuencias en el sistema público de enseñanza de los recortes llevados a cabo desde el gobierno, contado en primera persona por Cristina García, profesora de enseñanza secundaria en Madrid.

Sorprendió a los estudiantes y profesores de la Universidad de Seattle la capacidad de cohesión lograda en el #15M articulada en torno a las redes sociales. Stéphane señaló que la aportación espontánea de contenido a internet a través de las redes sociales utilizando dispositivos móviles es una característica común entre todos los “Occupy movement” ya sea Egipto, España o Wall Street y afirmó que esa era la manera de participar, “salir a la calle y contar lo que veis”.

Era difícil de creer para algunos que no existiese ninguna organización oficial del movimiento #15M y que a pesar de no tener ningún objetivo fijado “a priori” el movimiento se mantenga dos años más tarde sobre la idea de debatir para el cambio.

Sorprendió la puesta en marcha de la emisora de radio Agora Sol Radio; cómo se organizó, gestionó y financió sin intervención de ninguna organización ajena al proyecto, los que participaban apoyaban el proyecto en todos aspectos.

Se dejó constancia del carácter de la juventud española a través de los datos aportados por Paola Villa de Hazloposible.org. Desde el inicio de la crisis se ha incrementado notablemente la participación de los jóvenes españoles en tareas de voluntariado. Entre 2000 y 2013, 26.230 jóvenes se han interesado en las ofertas de voluntariado que se promueven desde Hacesfalta.org, del total de jóvenes usuarios de esta plataforma el 44,65% busca oportunidades de voluntariado y el 45,55% oportunidades de trabajo.

Impresionó la cifra de abandono escolar del 25% en 2012 y la de desempleo juvenil, un 56% de los menores de 25 años. La incidencia de los recortes en los centros de educación secundaria, con más alumnos por aula, con menos profesores de apoyo para atender las necesidades especiales de la población inmigrante y la desatención de los programas de integración de personas con discapacidad fueron temas que trataron en el turno de preguntas.

Fue una jornada que mostró un triste panorama con quizás solo una nota positiva; en gran medida los jóvenes españoles no son sujetos pasivos de la situación que les ha tocado vivir, participan, colaboran y se hacen visibles. Buscan soluciones, reclaman sus derechos y denuncian injusticias. Construyen su futuro con los cada vez más escasos recursos a su disposición.

Hashtag para una revolución

Hace unos días leíamos este titular: “Turquía reclama a las redes sociales información sobre los indignados“, lo que indica el papel trascendental de las redes sociales en las movilizaciones ciudadanas de los últimos dos años y la voluntad de los que detentan el poder de controlar estos medios.

redesvspolicia

Desde la “Primavera árabe” hasta las últimas movilizaciones en Brasil se han sucedido manifestaciones ciudadanas espontáneas, que han utilizado las redes sociales para hacerse visibles al margen de los medios de comunicación tradicionales y como herramienta de comunicación y organización entre los grupos ciudadanos.

Twitter ha sido, por su inmediatez, la red social más utilizada y sus 140 caracteres fuerzan a lanzar mensajes contundentes. Se han creado etiquetas que se han convertido casi en marcas, hashtag que definen sentimientos, que convocan a la participación, que conectan voluntades. En algunos casos se ha creado el hashtag y en torno a él se ha organizado un grupo humano que cristaliza en una plataforma ciudadana reivindicativa.

Etiquetar tenía un sentido peyorativo al igualar y encasillar un individuo en un grupo; ahora, sin embargo, etiquetamos lo que decimos para participar, para luchar, para opinar.

Desde los hashtag más recientes surgidos en Brasil #BRevolution, #BRevoluçao, o Turquía #direngeziparki, #Occupygezi, a los más globales #occupywallstreet, #globalrevolution, pasando por los creados en España a partir del #15M #spanishrevolution, #acampadasol, #acampadabcn, #indignados, #notenemosmiedo, #PrimaveraGlobal, #TomaLaCalle todas son palabras poderosas. Unen gentes que viven a cientos o miles de kilómetros, ilusionan a personas escépticas, acompañan a los que sienten que luchan solos y dan voz a gente que no puede gritar. 

Nuestras etiquetas son #DDHH y #Justicia, ¿Cuáles son las vuestras?.