Bajo una lápida llamada ignorancia

Ariadna Alfonso Castro, 17 años, Tenerife
Día tras día luchamos por una sociedad más igualitaria, más justa, más humana, una sociedad en la que no importen el género, el color de la piel ni la sexualidad. Celebramos manifestaciones en pos de los Derechos Humanos, nos vestimos cual Lady Godiva con los colores que nos identifican como personas, aceptando a aquellos a los que la sociedad ha clasificado como diferentes, inferiores, e incluso enfermos.
Pese a todo esto, y teniendo en cuenta todo lo que se ha logrado hasta la fecha, aún me cuesta creer que en pleno siglo XXI siga topándome con auténticos atentados en contra de esta interminable lucha y vivos representantes de fenómenos que preferiría creer extintos. Justo cuando se consideraba olvidado al oscuro fantasma del machismo, este vuelve a brillar con más fuerza que nunca.

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