Bajo una lápida llamada ignorancia

Ariadna Alfonso Castro, 17 años, Tenerife
Día tras día luchamos por una sociedad más igualitaria, más justa, más humana, una sociedad en la que no importen el género, el color de la piel ni la sexualidad. Celebramos manifestaciones en pos de los Derechos Humanos, nos vestimos cual Lady Godiva con los colores que nos identifican como personas, aceptando a aquellos a los que la sociedad ha clasificado como diferentes, inferiores, e incluso enfermos.
Pese a todo esto, y teniendo en cuenta todo lo que se ha logrado hasta la fecha, aún me cuesta creer que en pleno siglo XXI siga topándome con auténticos atentados en contra de esta interminable lucha y vivos representantes de fenómenos que preferiría creer extintos. Justo cuando se consideraba olvidado al oscuro fantasma del machismo, este vuelve a brillar con más fuerza que nunca.

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Alumnos de Bachillerato del Instituto San Isidro presentan un corto y un hip hop sobre la memoria histórica

portada ok“La memoria en España fue eliminada durante muchas décadas, porque existe una obsesión por hacerla desaparecer. La Transición convirtió la memoria en olvido.  Pero el Estado tiene la obligación de protegernos a todos y de reivindicar a todas las víctimas, porque parece que algunos siguen creyendo que hay víctimas de primera, de segunda y algunas sin reconocer”. El juez Baltasar Garzón se expresó ante un auditorio de jóvenes estudiantes de Bachillerato del Instituto San Isidro, protagonistas de los talleres sobre Memoria Histórica realizados por la Fundación Internacional Baltasar Garzón, que presentaron el fruto de su trabajo: un corto titulado Prohibido recordar y un hip hop reivindicando la necesidad de conocer la propia historia.

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El holocausto, Franco y España

holocausto_02Eduardo Martín de Pozuelo. Periodista. Autor de El franquismo cómplice del Holocausto y de Los Secretos del franquismo.

Madrid, 31 de enero de 2015. Lo digo siempre cuando hablo en público de las conclusiones de mi trabajo periodístico acerca de Franco, el franquismo y el Holocausto: para este periodista ha sido imposible leer documentos secretos nazis relativos a España y la Shoah y no sentirse muy mal. Es así. Me gustaría que la historia reciente de España fuera otra. Que no contara con una guerra incivil, que no hubiera habido una dictadura, que no acaeciera una represión de postguerra de una dimensión que no conocemos y que el franquismo no hubiera sido un colaborador activo del peor genocidio de la Historia. Y digo peor por varias razones que van más allá del número de muertos que los últimos cálculos del Yad Vashem acerca a los siete millones.

Es el peor es porque se trató de una operación de limpieza planteada desde un Estado moderno y en teoría civilizado; de un  plan de exterminio industrializado efectuada en pleno Siglo XX desde y por la sociedad que contaba con la cultura y las mentes más avanzadas y refinadas de Europa. Magníficos ingenieros diseñaron campos de exterminio que abarataron la muerte siguiendo el proceso fabril de las cadenas de montaje, químicos excelentes encontraron que el barato y asequible Cyclon B mataba bien y así hasta llegar a la característica más perversa que proporciona a la Shoah una dimensión única y aterradora: juristas de primer orden mundial dieron forma durante años a una serie sucesiva de leyes que terminaron por despojar legalmente a colectivos de personas de su condición humana. Esa es la gran inmoralidad que encierra ese genocidio sin parangón al que llamamos Holocausto. De hecho es casi es más duro leer las leyes antisemitas y su evolución hasta la Solución Final que la propia aplicación de la solución final. Nadie que se precie a sí mismo puede leer aquellas leyes y reflexionar sobre ellas sin estremecerse y sin sentir rabia e impotencia y un profundo sentimiento de injusticia insondable. Unas leyes que para mayor horror sirvieron para acallar las conciencias de millones de personas que viendo desaparecer a sus vecinos alemanes judíos, muchos de ellos héroes por Alemania en la Gran Guerra. Unos ciudadanos que dejaron por ley de tener derechos, de ser sabios, músicos, artistas, comerciantes, pensadores o amas de casa mientras otros alemanes se confortaron con aceptar una legislación que les dijo que aquel que hasta entonces había sido su amigo o su abogado, su médico o el hombre o la mujer que amaba, era literalmente una bacteria sin derechos. Y mientras esas leyes crecieron, los líderes mundiales miraron hacia otro lado.

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La ONU vuelve a apercibir a España sobre sus incumplimientos con las víctimas del franquismo

673264_85522744Madrid, 25 de enero 2015. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas ha vuelto a apercibir a España en el marco del actual Examen Periódico Universal del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas acerca del incumplimiento de sus obligaciones internacionales en materia de reparación de las víctimas de la Guerra Civil y el Franquismo. Este nuevo apercibimiento confirma los informes de la Fundación Internacional Baltasar Garzón (FIBGAR).

Todas estas recomendaciones no hacen más que acreditar la violación por parte de España de sus obligaciones internacionales suscritas en materia de sanción y reparación de los casos de desaparición forzada de personas, lo que ha conllevado, una vez más, a nuevos apercibimientos en las instancias internacionales. Mientras tanto, las víctimas (más de 150.000 desaparecidos) siguen esperando algún tipo de reparación por parte de unas instituciones nacionales que siguen negándoles el acceso a la verdad, justicia y reparación

FIBGAR manifiesta su satisfacción ante la recomendación de que se siga desarrollando la Ley de Memoria Histórica al margen del contexto de crisis económica; la elaboración de una verdadera estrategia para afrontar las violaciones a los derechos humanos en el pasado, reparando a las víctimas y estableciendo garantías de no repetición y la necesidad de seguir investigando los crímenes internacionales cometidos en nuestro país. Sigue leyendo

Devoluciones en caliente: el fin no justifica los medios

Paquita SauquilloFrancisca Sauquillo. Abogada. Presidenta de Movimiento por la Paz

A mediados de este mes de diciembre  el Congreso de los Diputados  aprobó la Ley de Seguridad Ciudadana. Ya de por sí, había mucho que decir sobre la norma, sobre su necesidad, sobre su justificación, sobre el recorte de derechos que supone, sobre la indefensión que puede generar o sobre un largo etcétera.

Sin embargo cuando el estado de opinión sobre la norma estaba hecho, la introducción en el último momento, a través de enmienda y por una disposición final, de lo que pretende ser la legalización de una práctica ilícita e ilegal como son las llamadas “devoluciones en caliente”, ha conseguido rematar el texto.

Mediante disposición final se introducía un nuevo precepto que vendrá a modificar la Ley Orgánica de Extranjería, con el siguiente párrafo:

Los extranjeros que sean detectados en la línea fronteriza de la demarcación territorial de Ceuta o Melilla, intentando el cruce no autorizado de la frontera de forma clandestina, flagrante o violenta, serán rechazados a fin de impedir su entrada ilegal en España. Sigue leyendo

La hora de la justicia para las víctimas en Guatemala

web 2Baltasar Garzón, Presidente de FIBGAR

La Corte de Constitucionalidad, en su sentencia del 13 de agosto de 2013, estableció que: “… son inadmisibles las disposiciones de amnistía, las disposiciones de prescripción y el establecimiento de excluyentes de responsabilidad que pretendan impedir la investigación y sanción de los responsables de las violaciones graves de los derechos humanos tales como la tortura, las ejecuciones sumarias, extralegales o arbitrarias y las desapariciones forzadas, todas ellas prohibidas por contravenir derechos inderogables reconocidos por el Derecho Internacional de los Derechos Humanos…”

De nuevo, y, a pesar de esta contundencia y de la jurisprudencia establecida por tribunales internacionales, en forma constante y reiterada, la sombra de la duda y la amenaza de la impunidad, se cierne sobre las víctimas del genocidio en Guatemala, pretendiendo proteger a uno de sus máximos exponentes, el exgeneral y dictador Efraín Ríos Montt. La valentía de un pueblo y de sus instituciones se demuestra por la contundencia en la protección de los derechos de sus ciudadanos y por la entereza de los tribunales frente a quienes los desconocen y generan espacios antidemocráticos de vergüenza, corrupción y olvido de la primera y fundamental regla de una democracia, cual es que el poder reside en aquel y que todo abuso debe ser sancionado, antes o después, para garantizar la propia supervivencia del Estado de Derecho.
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Guantánamo: la hora de la justicia

FVMPHOTO_043BBaltasar Garzón. Presidente de FIBGAR

Estados Unidos, hoy, tiene más de dos millones de reclusos. Entre ellos no se contabilizan los 137 que quedan en la prisión de Guantánamo, como ninguno de los que les antecedieron en la misma. Seguramente aquellos presos oficiales no sufrirán las técnicas de tortura que han padecido los denominados enemigos encerrados en una isla de impunidad bajo el Programa de Rendición, Detención e Interrogatorio, creado por George W. Bush, el 17 de septiembre del 2001 y que permitió a la CIA desarrollar métodos como el waterboarding (ahogamiento simulado), walling (golpear contra el muro), humillaciones y violencia sexual, golpes, amenazas de muerte, privación de sueño, “hidratación y alimentación rectal”, entre otras, en forma sistemática, hasta el cierre de ese siniestro programa en el 2009 por orden del presidente Obama, quien, sin embargo, no exigió al fiscal general que abriera ninguna investigación pero sí pidió “comprensión” para los torturadores.

El informe del Senado hecho público el 9 de diciembre del 2014 constituye la escenificación de la barbarie de un sistema que perdió toda referencia humanitaria y que olvidó el Estado de derecho en las cloacas de los centros de detención clandestinos, prisiones secretas y en cada golpe o humillación sobre personas desvalidas, privadas de los más elementales derechos. La justificación de la necesidad de aplicar estos métodos para combatir el terrorismo, además de constituir una aberración jurídica, es falsa y soporta un engaño de más de doce años, compartido por muchos gobiernos y sistemas judiciales que han permanecido en un ominoso silencio. La vergüenza se extiende a todos aquellos países cuyos dirigentes han consentido y siguen consintiendo las ilícitas acciones de las agencias norteamericanas y de quienes les ayudan o soportan.

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